Work in progress vinos
NOMBRE: WORK IN PROGRESS
AÑADA: 2022
VARIEDAD: Garnacha ORIGEN: Arnes, Terra Alta, Catalunya
CLIMA: Mediterráneo con influencia continental SUELO: arcilla calcárea a 500m de altitud VITICULTURA: Formalmente industrial y trabajado a máquina. Actualmente en recuperación
VINIFICACIÓN: 3/4 con 24 horas de «maduración intensa»; 1/4 “prensado directo”
ALCOHOL: 13,95% vol. CRIANZA: 6 meses en acero inoxidable sobre sus lías sin trasiego
EMBOTELLADO: sin filtrado, sin clarificación, sin sulfitos, con una pequeña bomba y una embotelladora manual. SERVIR: ¡fresco!

LA HISTORIA DESDE EL PRINCIPIO
La historia de Work in Progress es la misma que la de cómo nació Suc Suc como proyecto educacional. Nuestro amigo Pol, de La Fleca Vins I Vinyes nos regaló amablemente unas cuantas uvas como trueque por nuestros conocimientos como productores de vino (a pesar de que contábamos con un total de cero vinos producidos, él sabrá lo que hace).
Durante el camino de vuelta a Barcelona, después de la cosecha, con el subidón de los vapores de la fermentación e imbuides en un frenesí gracias a Beyoncé sonando a todo trapo, dimos los primeros gritos (entre canciones) de lo que después sería Suc Suc, nuestro centro educativo de vino natural.
En fin, que lo de ser productores de vino no fue en sí una intención, sino una afortunada casualidad. Como profesores y sommeliers de vino natural, nos entusiasmó especialmente esta nueva aventura, porque de alguna manera nos forzaba a recordar lo aprendido.
Nos pensábamos que sabíamos todo lo que había que saber sobre la gloriosa fermentación espontánea y los secretos de los vinos jugosos y glou-glou, pero recibimos una soberana lección de humildad al enfrentarnos al proceso real.
Y de ahí viene el nombre: Work in Progress. ¿Por qué? Pues porque el año que viene ya os podemos decir que haremos algunas cosas de manera muy diferente. Si te interesan todas las lecciones que este primer año de producción nos ha dado, sigue leyendo.

LA HISTORIA DE COMO ERA
Más tarde, cuando las uvas bajaron hasta los 0,18€ el quilo, al propietario original de los viñedos no le siguió saliendo rentable cultivarlos. Los abandonó, y se quedaron así unos cuantos años, por lo que ya no hubo más químicos, pero tampoco hubo cuidados. Ida todavía tiene pesadillas con la primera ronda de la poda.
Las parcelas de Garnacha eran y aún son bastante irregulares. Las uvas maduran siguiendo una trayectoria que no tenemos clara todavía y que es posible que nos haya pasado factura. Nos queda aún camino por recorrer para hacer que estos viñedos estén lo suficientemente contentos, pero los queremos como son.

LA HISTORIA DE CÓMO FUE
Cuando todes nuestres amigues habían ya terminado de cosechar, a mediados de septiembre de 2022, por fin nos llamó Pol para decirnos que la cosa estaba a punto de caramelo. En ese momento, las uvas estaban a 11,8% de alcohol probable, solo medio grado por debajo de lo que nos habría gustado conseguir.
A causa de mil responsabilidades, cientos de trabajos y un perrete bastante dependiente, la cosecha tuvo lugar en lo que se conoce popularmente como luna pudiente, es decir, en cuanto pudimos encontrar un hueco, que fue unas dos semanas después de que Pol nos avisara.
Teníamos un total de 48 horas antes de que la vida adulta nos reclamara de nuevo en Barcelona, así que hicimos lo único que podíamos: una corta pero bastante efectiva maceración con las pieles, que puso a Work in progress 2022 entre las categorías de un rosado y un tinto pálido.
Pero bueno, eso es lo que pasa cuando haces vino en un corral reconvertido en bodega (a todo esto, enviaron la puerta cuando estábamos a media cosecha, y la instalaron después de que nos fuéramos. Todo bajo control).

LA HISTORIA DE CÓMO LLEGÓ A SER
Aproximadamente cinco meses después, decidimos analizar el vino, decides a actuar con radical transparencia, pero también como parte del proceso de aprendizaje. Hubo varias sorpresas agradables, como por ejemplo que no había acidez volátil a la vista, y que tenía una acidez total bastante decente de 6,53 gr/L. Pero también hubo otras sorpresas. Por ejemplo, el grado alcohólico es un saltarín 13,95% por volumen, mucho más de lo que habíamos anticipado por la prueba de densidad original. Los diez días de espera entre que Pol nos avisó y que llegamos a Arnes fueron claramente un punto crítico. Embotellar a finales de abril fue también un ejercicio de «se hace cuando se pueda». Suc Suc ya era una realidad en este punto, y estábamos ocupados enseñando a catar vino natural y creando cartas de vinos para nuevos bares de vino natural en Barcelona. Nos llevamos con nosotres nuestras 225 botellas y 12 magnums a la ciudad justo después y esperamos que saliera todo bien. Junio trajo dos días enteros de encerar y pintar con spray las etiquetas (idea de nuestra fabulosa diseñadora gráfica y extraordinaria artista Evelin Toledano. La botella que has visto es el resultado de este maravilloso trabajo.
En resumen, el proceso fue tan romántico y hermoso como bullicioso y artesanal. Viéndolo en retrospectiva, y como profesores de vino natural, nos estamos tomando el vino de este año como una valiosa lección. Para nosotres, hacer vino es, literalmente, Work in Progress.

LA HISTORIA DE CÓMO ES
Lo primero que notamos cuando abrimos la botella es que, visualmente, es exactamente lo que esperábamos: una versión más ligera del profundo color cereza de la Garnacha. Sabiendo del su carácter afrutado, lo que pretendíamos hacer era un vino con este cuerpo. Nos satisface bastante su estructura al darle el primer sorbo. Pero, más nos satisfaría… si fuera un grado menos alcohólico. Al ser un vino fundamentalmente ligero, su calor destaca a la garganta. Nos hubiera gustado un poco más de cuerpo o un poco menos de alcohol, pero tampoco le podemos pedir peras al olmo. Este calor se refleja en una nariz algo compota, incluso con un poco de pimienta, que nosotres, personalmente, encontramos bastante interesante. Pero sí, estas notas quizá están un poco fuera de lugar para un vino con este peso. Afortunadamente, la acidez total es excelente, lo que hace que el vino se pueda beber y sea fresco. Sin embargo, no se puede describir este vino como realmente glou-glou. A causa de la embotelladora vieja y la diminuta bomba que usamos, también creemos que el vino estuvo en contacto con más oxígeno del que debería. No lo suficiente como para oxidarse, pero sí para erosionar un poco el carácter afrutado que tenía en depósito. Además, por desgracia, nos dimos cuenta después encorchar de que la máquina no había llenado todas las botellas por igual, y que por lo tanto había demasiado aire en algunas de ellas. ¡Error de principiantes!
Aun así, ya lo dice el dicho: nadie es más crítico con una criatura que sus progenitores, y como progenitores de WIP… ¿no? ¿No hay ningún dicho que diga eso?


LA HISTORIA DE CÓMO IRÁ
Para la siguiente cosecha, tenemos algunos ajustes en mente que, esperemos, cambien significativamente las cosas:
- ¡Bajar el ritmo! Queremos pasar más tiempo en Arnes hacia el final de la etapa de crecimiento, para poder elegir el momento de la cosecha desde una perspectiva más cercana y holística.
- ¡Más contacto con la piel! Esperaremos el tiempo necesario porque queremos hacer un vino cuyo cuerpo sea una representación fidedigna de su poder. No que sea glou-glou por ser glou-glou, no a la fuerza, al menos.
- Revisar las botellas, revisar todas las botellas. Asegurarnos de que están al mismo nivel antes de encorchar. No apresurarnos cuando estemos justo en la recta final.
- Invertir en electrodiálisis y clarificación química para poder corregir cualquier desequilibro o imperfección que pueda ocurrir… Es broma. Obviamente.
Dejando las bromas a un lado, estamos muy felices con nuestro pequeño Work in Progress, aunque sabemos que no es ni más ni menos que eso: un Work in Progress. Estamos aprendiendo a fuerza de hacer, amigues. Esperamos que lo disfrutéis, y quizá que podáis también aprender de ello.






